Sexualidad en las personas con diversidad

Hoy en día las personas con diversidad encuentran muchas dificultades y restricciones para un pleno desarrollo personal y social. Esto no es solo producto de su condición como individuo sino que la propia sociedad agrava esta situación a través de lo socialmente aceptado.

Al adentrarnos en el terreno de la sexualidad, ésta es entendida a partir de los prejuicios, tabúes y estigmas que impiden expresar y vivenciar adecuadamente este importante aspecto de la existencia humana.

La sexualidad es inherente a la persona, está compuesta por elementos biológicos (físicos), emocionales, intelectuales (psicológicos) e históricos y culturales (sociales). Aparece cuando las necesidades de ternura, amor, el lograr placer y el deseo de contacto son satisfechas. Su completo desarrollo en todas las dimensiones de la vida es esencial para el bienestar individual, interpersonal y social de una persona.

De los numerosos mitos existentes en torno a la sexualidad de las  personas con diversidad, estos son algunos de los más frecuentes y por tanto han de ser desmitificados, para dar paso a la realidad que se desconoce.

Las personas con diversidad no son sexuales.

Todos los seres humanos somos sexuales, es por ello que las personas con diversidad no quedan excluidas de esta afirmación. Expresan su sexualidad de diversas maneras al igual que todos los individuos, sin embargo, esto se desconoce debido a la cultura imperante en nuestra sociedad.

La mayoría de las personas con diversidad no pueden tener relaciones sexuales.

Cualquiera puede tener una relación sexual adaptando la actividad sexual. Las personas con diversidad pueden tener hijos de manera natural o a través de la adopción. Como ya se ha dicho anteriormente, todos somos seres sexuales.

Las personas con diversidad son seres “infantalizados” y por tanto carecen de sexualidad.

Esta idea contribuye a la consideración social de que las personas con determinadas diversidades son seres ‘asexuados’ y carentes de deseos eróticos o necesidad de contacto.

Las personas con diversidad, ya sea sensorial, física o psíquica, también sienten atracciones y deseos, se enamoran y se ilusionan, tienen fantasías, sienten amor y desean gustar, a veces se excitan, a veces tienen orgasmos, a veces buscan crear una intimidad con otro u otra, etc.

La capacidad para amar y para sentir es algo común a todos, aunque siempre es diferente la forma de expresar ese amor, así como lo es la forma de expresar la erótica.

Las personas con diversidad no necesitan educación sexual.

La ignorancia sexual es un obstáculo  para todos, todos somos sexuales y por ello tenemos derecho a recibir educación sobre ello.

Sus necesidades interpersonales son las mismas que las de cualquiera de nosotros, lo importante es darles darles la oportunidad de poder desarrollar las habilidades sociales que les permitan vincularse y expresar su sexualidad de manera apropiada.
La legislación educativa actual, en numerosos países, apuesta por la integración de todos las personas con diversidad y defiende la necesidad de educación afectiva y sexual.
Esto que es necesario en todos los menores, lo es aún más en quienes tienen limitaciones para desenvolverse en la vida, suelen disponer de menos experiencias sociales con sus iguales y son, con frecuencia, sobreprotegidos por los padres.

Estos son algunos de los mitos más comunes que existen en torno a la sexualidad con personas con diversidad, por ello  “La capacidad de sentir, vivir, expresar y compartir sensaciones corporales, afecto y ternura, poco tienen que ver con determinadas lesiones, enfermedades o minusvalías. El sexo forma parte de nuestra vida y no tiene sentido escindirlo de ella”.  (J.L.García, 2000).

                                         

                                                              MARINA RUIZ MARTÍNEZ

Vídeo que nos habla sobre la sexualidad en las personas con diversidad funcional

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