Ser judío en España

Historico-reconocimiento-ciudadania-sefaradies-AFP_CLAIMA20150611_0179_28

En la presente entrada me gustaría hablar sobre un tabú que no es en sí un tabú de toda la sociedad española, sino más bien de una pequeña parte de ella, los españoles de religión judía que viven en nuestro país.

Esta entrada se me ocurre a raíz de compartir una cena con una buena amiga de la infancia la cual me comenta que ha conseguido una plaza como psicóloga en el Sistema Madrileño de Salud y me explica sus dudas en torno a contar su origen en su nuevo puesto de trabajo. Ella es judía sefardí. No sabe si contarlo u ocultarlo. No se trata de un debate nuevo para mí, por desgracia, ser judío en España comporta un riesgo social en cuanto a que si decide normalizarlo, te expones a sufrir aislamiento en muchos ámbitos de la vida pública por tu única condición de poseer un origen diferente a la de la mayoría.

En una aproximación en cifras en torno al pueblo judío en España en la actualidad, a día de hoy, en España viven aproximadamente unas 50.000 personas de origen judío, si lo comparamos con los casi 47.000.000 millones de personas que vivimos en España,  no alcanzan ni tan si quiera el 2% de la población total de nuestro país pero, sin embargo, más de la mitad de la población en España se declara anti judío o antisemita. ¿Cómo puede ser esto? La mayoría de las personas en España no han conocido a un judío en su vida, y si lo han hecho probablemente no supiera que lo era y es más, según los datos de estudios realizados por la Federación de Comunidades Judías de España, ni un 5% de la población en España conoce en profundidad esta religión ni a sus integrantes. Me repito la pregunta, ¿cómo es posible que haya tanto odio hacia ellos entonces?

La respuesta es muy sencilla, la gente confunde judaísmo con Israel, si bien es cierto que son dos conceptos que caminan de la mano, tienen diferencias radicalmente diferentes; éstas son desconocidas por gran parte de estos antisemitas que beben de una información distorsionada que se propaga como la espuma por los medios de comunicación, son continuas las confusiones que realizan los periodistas en torno a términos como judío o israelí, usándolos indistintamente cuando poseen marcadas diferencias. Un ejemplo de ello es el venerado por muchos y odiado a nivel profesional por otros, Jordi Évole el cual tiene la desfachatez de hacer un programa de investigación sobre el conflicto palestino-israelí y usar indistintamente términos como israelita, israelí o judío.

Así pues, los judíos en España consideran que no es fácil vivir aquí profesando una de las religiones más odiadas por la población española, y es que los ataques antisemitas están a la orden del día para estas personas. La gente confunde antisemitismo con antisionismo, y los judíos tienen miedo de normalizar su religión, no se sienten con fuerzas para exteriorizarla, es un tabú para ellos, no saben cuándo lo pueden contar y cuando no, por ello al final, deciden hablarlo de puertas hacia dentro porque en palabras de esta amiga, “estoy harta de que me dejen de hablar y me llamen asesina cuando yo no he matado a nadie, es como si yo llamo ladrones a los españoles porque los políticos aquí son unos corruptos”.

¿Qué podemos hacer nosotros? Creo que debemos informarnos, porque este fenómeno es terriblemente peligroso, no podemos seguir hablando sin saber, estamos provocando tabúes tan nocivos para las personas como es este: tener que ocultar algo tan importante para muchas personas como es su religión.  Debemos hablar con conocimiento, generar debates y por supuesto, ser crítico con las políticas del Estado de Israel si así lo consideramos, pero siendo conscientes de las diferencias que hay entre una nación y sus gentes. No creo que desear la muerte de nadie y atacarle por su condición de diferente sea el mejor camino para la tan ansiada tolerancia, tampoco creo que formar parte de un sentimiento de odio y generador de tabúes por la condición de tener un Dios diferente, ayude a la paz porque no olvidemos aquella conocida frase de Gandhi, “no hay camino a la paz, la paz es el camino”.

Noelle-Neumann decía en su libro La espiral del silencio “hoy se puede demostrar que, aunque la gente vea claramente que algo no es correcto, se mantendrá callada si la opinión pública (opiniones que se pueden mostrar en público sin temor al aislamiento) y, por ello el consenso sobre lo que constituye el buen gusto y la opinión moralmente correcta, se manifiesta en contra”. (Noelle-Neumann, 1995)

MERCEDES MURIEL 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s