MADRES DE ALQUILER

ALQUILER

Hoy en día cada vez son un número mayor las parejas afectadas por la infertilidad, lo que les imposibilita tener hijos de manera tradicional. Estas parejas consiguen hacer realidad el sueño de ser padres a través de las técnicas de reproducción asistida. Sin embargo, en ocasiones estas técnicas también fracasan, por lo que una de sus últimas opciones es la adopción. Esta también presenta dificultades puesto que conlleva un elevado coste además de la dificultad que supone cumplir con todos los requisitos necesarios, todo esto se suma al largo proceso de trámites y espera hasta la adopción del niño.

Como última opción estos padres pueden optar por la maternidad subrogada, comúnmente conocida como vientre de alquiler. Esta práctica no está legalizada en España, por ello los padres deben desplazarse a países donde si está permitida y legalizada como Ucrania, India Rusia, México y Estados Unidos.

El vientre de alquiler es el proceso en el cual una mujer ofrece su útero con el fin de gestar el hijo de otra pareja. Este proceso es muy complejo por lo que se necesita de médicos, psicólogos y profesionales jurídicos para así poder asegurar que el procedimiento se ejecute de manera adecuada tanto para la madre subrogada como para los futuros padres. Al nacer el niño, la madre gestante renuncia de manera voluntaria a los derechos y obligaciones sobre el menor por lo que estos pasan a los padres intencionales, los cuales asumirán la paternidad legal.

Existen dos tipos de subrogación.

En primer lugar, la subrogación tradicional o completa, esta implica que la madre subrogada aporte sus propios óvulos que serán inseminados de forma artificial por el futuro padre. En este caso el proceso conlleva cuestiones emocionales, éticas y legales complejas ya que la madre subrogada está implicada biológicamente en el proceso. Por ello, esta práctica cada vez se encuentra más en desuso.

En segundo lugar, la subrogación gestacional, en este caso el futuro bebé va ser fruto de la fecundación del óvulo y del esperma de los futuros padres, por lo que la madre subrogada se encargará únicamente de gestar al embrión durante el embarazo. Por ello, esta práctica es la más utilizada ya que la portadora de la gestación no tiene lazos biológicos con el bebé.

Al igual que en la adopción, este proceso tiene un coste muy elevado que oscila entre los 20.000 y los 20.000€, además para ser madre de alquiler también se requiere cumplir con ciertos requisitos.

Ser una mujer entre 25 y 35 años de edad, tener un buen estado de salud hecho que se comprobará a través de exámenes físicos y psíquicos, no consumir drogas ni medicamentos que puedan ser perjudiciales para el feto, no poseer ninguna enfermedad de transmisión sexual y haber sido madre al menos una vez sin complicaciones durante el embarazo

En España este tipo de prácticas son ilegales, no obstante, si unos futuros padres acuden a otro país para realizar una maternidad subrogada, pueden volver a España e inscribir al niño de manera legal en nuestro país.

ENLACE DE INTERÉS:

 

NINOSKA TATIANA BURGOS BOLAÑOS.

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