EL TABÚ DE SER PUTA

Antes de comenzar a desarrollar el tabú de la prostitución es necesario definirlo; según la RAE prostituta es aquella persona que mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero. Actualmente el término trabajadora del sexo ha sido acuñado por aquellas prostitutas que se autodefinen como mujeres libres, independientes y empoderadas, con la intención de visibilizar su autodeterminación para ejercer dicha profesión.

mascaras

 

¿Por qué es un tabú ser prostituta? Las sociedades actuales reflejan la prostitución como producto de la violencia machista. Se considera que el ejercicio de la misma es consecuencia de la manipulación del hombre sobre la mujer, despojando así el poder de autodeterminación de las mismas. Esto sitúa a las trabajadoras sexuales en una posición inferior, victimizándolas y quitándolas todo su poder de elección sobre sí mismas. ¿Pero por qué el trabajo del sexo es considerado un trabajo que nadie querría ejercer? Es posible que tenga relación con dos factores fundamentales; por un lado la mitificación del sexo en nuestras sociedades, que aún hoy se concibe como algo íntimo y sagrado. Y por otro, con la negación a las mujeres de su sexualidad y empoderamiento sobre la misma.

Cabe decir, que la prostitución no siempre ha sido una profesión tabú. En la antigua Grecia durante el s. IV las mujeres con mayor independencia social y económica eran las llamadas hetairas, mujeres cultas que intercambiaban sexo a cambio de dinero. Mientras que la mayor parte de las mujeres eran desposadas a una edad muy temprana quedando tuteladas por sus maridos. Por tanto, la prostitución era una salida a la independencia de la mujer, para poder crecer intelectual y personalmente.

Los tabúes, también son creados por la ausencia de leyes que los legitimen. Actualmente en España la ley no sólo no legitima el trabajo del sexo, sino que lo criminaliza; multando a los clientes y a las trabajadoras. Pero volviendo a otras civilizaciones, contemplamos una realidad muy diferente. Durante el s. XVIII en la antigua Mesopotamia se consideraba la prostitución como un oficio digno, con deberes y derechos que eran protegidos en las leyes aguardadas bajo ”El Código de Hammurabi”. En él se regulaban los derechos de herencia de las prostitutas. Es irónico ver cómo las sociedades no siempre evolucionan de forma positiva.
Varias veces he hecho referencia a la dignidad humana, la cual siempre se pone en duda cuando se habla de prostitución, bien sea para criminalizarla o para victimizarla. La Real Academia Española define la dignidad como la gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse. Al contemplar dicha acepción, me pregunté ¿qué es el decoro?; según la R.A.E sitúa como primera acepción ”honor, respeto, reverencia que se debe a una persona por su nacimiento o dignidad”; y en segunda acepción ”pureza, honestidad y recato”. Ninguna de las definiciones sobre la dignidad humana la concibo como válida. Considero que el ser humano es digno por su condición de ser vivo, y se merece respeto por el mismo.

Me llaman calle de Manu Chao. Dedicada a todas las trabajadoras del sexo, prostitutas, putas que luchan cada día contra el estigma que la sociedad lanza sobre ellas.

Alba Gutiérrez García

Etimología

Prostitución en la historia

Hetairas

Código de Hammurabi

Antecedentes de la prostitución

Terminología y conceptos en prostitución

Ley Orgánica 4/2015, 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana

Definición de decoro

Definición de prostituta

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